ÁREA 06

EL PROGRESO Y LAS MODAS

La Restauración borbónica coincide con un período de tensa paz internacional al que pone fin la I Guerra Mundial, en la que España no participa. La alternancia de partidos en el Gobierno, con un rey niño, Alfonso XIII, sometido a la regencia de su madre, María Cristina, dio cierta estabilidad al país, que acelera en su acoplamiento al progreso.

En estos años de la Belle Époque, la prensa y las comunicaciones extienden su alcance y logran dar cohesión al territorio, lo que no pone fin al aislamiento del rural. Surgen las primeras organizaciones sindicales, cuyas proclamas se extienden entre fuerte medidas de represión y actos de terrorismo político. La crisis provocada por el “desastre del 98” da lugar a la corriente regeneracionista, que persigue la recuperación moral y cultural del país.
Un objetivo prioritario es acoplarse al ritmo de la modernidad: la Exposición Internacional de Barcelona en 1888, de la que nace el modernismo como seña de identidad catalana, es un hito en ese sentido. Las novedades siguen inundando los espacios urbanos: productos de consumo, almacenes de creciente tamaño, tranvías e iluminación eléctricos, automóviles, los primeros teléfonos, nuevos lugares de ocio…, crean un entorno cada vez más dinámico y populoso.

ÁREA 06

EL PROGRESO Y LAS MODAS

La Restauración borbónica coincide con un período de tensa paz internacional al que pone fin la I Guerra Mundial, en la que España no participa. La alternancia de partidos en el Gobierno, con un rey niño, Alfonso XIII, sometido a la regencia de su madre, María Cristina, dio cierta estabilidad al país, que acelera en su acoplamiento al progreso.

En estos años de la Belle Époque, la prensa y las comunicaciones extienden su alcance y logran dar cohesión al territorio, lo que no pone fin al aislamiento del rural. Surgen las primeras organizaciones sindicales, cuyas proclamas se extienden entre fuerte medidas de represión y actos de terrorismo político. La crisis provocada por el “desastre del 98” da lugar a la corriente regeneracionista, que persigue la recuperación moral y cultural del país.
Un objetivo prioritario es acoplarse al ritmo de la modernidad: la Exposición Internacional de Barcelona en 1888, de la que nace el modernismo como seña de identidad catalana, es un hito en ese sentido. Las novedades siguen inundando los espacios urbanos: productos de consumo, almacenes de creciente tamaño, tranvías e iluminación eléctricos, automóviles, los primeros teléfonos, nuevos lugares de ocio…, crean un entorno cada vez más dinámico y populoso.

MARCA DE PRESTIGIO

La hegemonía industrial inglesa, basada en su preponderancia en el sector textil, empieza a tambalearse ante el crecimiento de la recién unificada Alemania (1871) y los Estados Unidos, donde a partir de 1900 se difunde la producción en cadena optimizada por Ford. En 1904 se funda la empresa de automóviles Hispano-Suiza, de cuyos talleres barceloneses salen los primeros coches españoles producidos en serie, que se erigen en verdadero símbolo de estatus. Pero el desarrollo de la industria sigue lastrado por la dependencia de capital extranjero, que en este período se concentra en la banca, empresas de servicio público y producción de energía eléctrica. La pérdida de las últimas colonias supone el retorno de un capital importante, pero como contrapartida, se pierde el principal foco comercial del textil catalán, lo que supone el mazazo final para la producción de indianas. Ante la debilidad del tejido empresarial, se impone el proteccionismo estatal.

LA MODA AL ALCANCE DE LA MANO

La aceleración de la industria de la moda hace que proliferen los nombres de modistas y fabricantes. En Europa, el primer etiquetado de las prendas empieza a ser empleado por algunas tiendas de confección o casas de moda  en el interior de zapatos y sombreros, bolsillos y cuerpos de los trajes femeninos. Así, se identifican sus creaciones al mismo tiempo que se les da un valor como tales, lo que permite su protección. La garantía del máximo prestigio es la designación como “Proveedor Real”. La autoría adquirirá un papel comercial fundamental relacionado con el propio prestigio de marca. 

TRAJE 

1890 — 1900
Inventario — CE017622A

 

Traje de raso bordado en color gris perla y malva crudo, con decoración fitomorfa, cintas de raso y aplicación de encaje mecánico con motivo de flor de lis. Formalmente responde a la tipología con estructura en “s” propia del momento fin de siglo o Belle Époque.  

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También en algunos elementos decorativos, como es el compromiso con la naturaleza mediante el empleo de elementos de origen vegetal sinuosa y orgánicas. Sin embargo, perviven algunos elementos decorativos vigentes desde mediados del siglo XIX, como es la aplicación de encaje mecánico y sobre todo, el empleo de los tonos del color malva, uno de los primeros y más revolucionarios tintes artificiales.

PEINETAS 

1890 — 1910
Inventario — CE012423 y CE012424

Peinetas de bronce ligeramente convexas con tres púas, y crestería calada y grabada con motivos vegetales.

La peineta  es un peine que se utiliza para sujetar el cabello, soportar un elemento textil-como la mantilla-, o con una función meramente ornamental , que se ha utilizado en diferentes culturas a lo largo del tiempo.  En España su uso se generaliza a partir de finales del siglo XVIII  y llega a convertirse en el siglo siguiente en un elemento  icónico de la imagen tradicional de la mujer española.

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 En origen se fabricaba en materiales nobles, como metales- oro, plata, latón- o aleaciones o en materiales de origen natural, como hueso, marfil o carey; a mediados del siglo XIX,  la aparición de los plásticos y el uso de moldes para su fabricación, permitieron incrementar  su producción y abaratar su coste, de tal manera que su uso se populariza enormemente. Hoy día su empleo se ha restringido a ocasiones especiales como celebraciones de carácter social o religioso- la Semana Santa, por ejemplo- o fiestas o espectáculos tradicionales, como los taurinos.

El estilo de esta peineta es historicista, tendencia estética que se manifiesta en Europa  en el siglo XVIII y que se desarrolla sobre todo en el siguiente, inspirada  en estilos artísticos anteriores, como el Rococó en el caso de la peineta.

ABANICO 

Hacia 1910
Inventario — CE015994

Abanico de vuelo corto. El varillaje es de madera y está decorado con guirnaldas doradas; el pais es de seda, muy estrecho, y en su anverso está pintado con motivos florales, algunos de los cuales se prolongan en el varillaje, y con una cabeza femenina tocada con un gran sombrero con flores. El reverso, tanto el pais como el varillaje es liso; en una de las guardas se representa una figura femenina con vestido ceñido al cuerpo, tocada con un gran sombrero con flores y con un ramo de flores en la mano. 

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El abanico, cuya función primordial es mover el aire, tiene su origen en la remota Antigüedad y se ha utilizado en diversas culturas. Su tipología, materiales, técnicas de fabricación y significados han evolucionado en el tiempo, así como los estilos artísticos que han inspirado su decoración.

El abanico plegable, de origen oriental, penetró en Europa en el siglo XVI a través de los comerciantes portugueses y su fabricación y uso y se extendieron  por todo el continente; en el  siglo XVII se convirtió en un accesorio imprescindible para las damas más relevantes de la sociedad y en la siguientes centurias su uso se popularizó entre todas las clases sociales. 

El desarrollo tecnológico, comercial y urbano que se produce a finales del siglo XIX provoca un desarrollo de la industria abaniquera y trae consigo un abaratamiento de su precio y una mayor difusión. Se fabrican abanicos destinados a las más variadas ocasiones y adaptados a los cambiantes gustos de la moda con una gran variedad de técnicas, formas, decoraciones, tipologías. 

Este abanico se encuadra dentro del contexto de la Belle Époque; la mujer que decora la guarda luce la moda de la época. 

A este respecto, es muy significativo el artículo «Abanicos de moda» del periódico Blanco y Negro de 9 de junio de 1912:

«Todos los años, en esta época, aparecen en los escaparates de las tiendas elegantes algunos modelos de abanicos que durante la estación hacen furor y después desaparecen para siempre. Su vida es breve, pero en el corto espacio de tiempo que representa la temporada de verano, se apoderan de todas las clases sociales, porque el abanico de moda tiene grandes atractivos para la mujer española.

[…] Ahora, la nota real y verdaderamente de novedad son los abanicos silueteados. El varillaje, de madera fina muy bien tallada, es sencillo, y solo una de las guías representa una figura silueteada. Hay varios modelos, todos ellos de muy buen gusto, y algunos, inconscientemente,  están llamados a conseguir lo que hasta hoy no ha conseguido nadie. El triunfo está reservado a los que reproducen una figurita de mujer vestida según prescribe el último figurín: estrecha de faldas, con un exceso de transparencias y un monumental sombrero.»

PRODUCTOS COSMÉTICOS POMPÉÏA

Hacia 1910

Aunque ya a finales del XVIII se comercializan algunos productos de cosmética y perfumería (antes la elaboración era de carácter doméstico), es sobre todo en el siglo XIX cuando la producción de estos productos crece;  a finales de siglo, con el auge de la publicidad, su uso se democratiza.

La fragancia Pompéïa, creada en 1907 por el perfumero Pierre Armingeat, fue lanzada ese mismo año por la perfumería L. T. Piver. Esta casa de perfumería nació en 1774 y fue fundada por Louis-Toussaint Piver;  es , por tanto, la más antigua de Francia.

Esta fragancia  pronto se convirtió en una línea completa de productos que incluía jabón, polvos, crema, sales de baño, talco, esencia, etc.

CAJA DE POLVOS

Inventario — CE098181

Caja de base circular, cilíndrica, con tapa independiente que encaja a presión y decorada con motivos pompeyanos, en colores rojos, dorados, naranjas, verdes y azules.

A finales del siglo XIX los polvos de tocador pertenecían a la categoría de cosméticos sólidos pulverulentos, los cuales se caracterizaban por tener una consistencia de polvo más o menos impalpable.

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Genéricamente se denominaban polvos de arroz, ya que ese era su componente esencial, aunque en su formulación también podían estar presentes sustancias de origen mineral. Su consumo era muy elevado. Según las normas higiénicas, el momento más conveniente para aplicarlos era inmediatamente después de lavarse la cara, con la piel algo húmeda. Para asegurar su adherencia se recomendaba aplicar previamente una loción glicerada, y para facilitar su distribución en el rostro su aplicación debía hacerse siempre con la borla de cisne.

CAJA DE COLORETE 

Inventario — CE104182

Caja de polvos sueltos, realizada en cartón forrado en papel impreso con decoración que representa motivos vegetales «tipo pompeyanos» sobre fondo rojo; en la tapa, enmarcada por una arquitectura, hay una mujer pompeyana. La sección es de tendencia rectangular, más ancha en la parte delantera y abombada en el frente y la parte trasera. El interior y base está forrado en papel granulado de color crudo. Se cierra con tapa a presión. 

FRASCO DE COLONIA Y CAJA

Inventario — CE0112325

Traje de raso bordado en color gris perla y malva crudo, con decoración fitomorfa, cintas de raso y aplicación de encaje mecánico con motivo de flor de lis. Formalmente responde a la tipología con estructura en “s” propia del momento fin de siglo o Belle Époque.  

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HEBILLA Y BROCHES DE CINTURÓN

Hacia 1900

Las hebillas y broches de cinturón fueron un accesorio de indumentaria femenina muy usado entre finales del siglo XIX y principios del XX,  ya que la moda imponía una silueta de cintura muy estrecha que se resaltaba por medio de un cinturón. Las piezas expuestas tienen un diseño claramente modernista.

El movimiento Arts & Crafts, surgido en Inglaterra a finales del siglo XIX, propone la revalorización de la artesanía y las artes industriales frente a la producción en serie consecuencia de la industrialización. Inspirará i una corriente de renovación estética que se extenderá por Europa y América hasta la Primera Guerra Mundial con distintas denominaciones: Art Nouveau (Bélgica y Francia), Jugendstil  (Alemania y países nórdicos), Sezession (Austria), Modern Style (Reino Unido), Liberty  (Italia) y  Modernismo (España). Este movimiento, que tiene su fuente de inspiración en la naturaleza, considera la belleza como el valor supremo en el diseño por encima de otros elementos, como el material, contribuyendo así a la  democratización de las joyas; por otra parte, el ideal  de incorporar la belleza a la vida cotidiana hace que objetos de uso común, como  los broches y hebillas de cinturón, se convierten en verdaderas obras de arte. Los nuevos sistemas de producción industriales y las nuevas formas de comercialización y distribución, facilitan su difusión entre capas más extensas de la sociedad.

HEBILLA

Inventario — CE117244

Maison Cardeilhac

 Hebilla rectangular con marco de perfil mixtilíneo formado por una figura femenina con los brazos extendidos desplegando la túnica y los cabellos al viento. En el reverso tiene un pasador vertical con dos púas.

Tiene una iconografía y un diseño modernistas, como vemos en la figura de la mujer, vestida con larga túnica e integrada en formas ondulantes. El diseñador de la pieza es el artista francés Léon Alexandre Blanchot (1868-1947), escultor e ilustrador cuya obra se inspira en los principios del estilo Art Nouveau.

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Según María Antonia Herradón, » La hebilla fue fabricada entre 1904 y 1910 por la Maison Cardeilhac, un negocio ya por entonces centenario dirigido por Amélie Cardeilhac, nuera del fundador, y cuya división de joyería de oro y plata estaba ubicada en Place Vendôme. Según figura en el reverso del marco, la marca de Cardeilhac, descrito como fabricant orfèvre en la bibliografía francesa, era en esa época un losange vertical con las iniciales A. C., una cruz de honor coronada en la parte superior, y un creciente en la inferior. Una característica singular de la pieza es que su mecanismo de cierre está sobredorado, una solución decorativa que proclama lo cuidado de su ejecución y que por lo general está asociada exclusivamente a las hebillas de producción francesa. Por su parte, el apellido del diseñador se dispone en un lugar destacado del anverso».

BROCHE DE CINTURÓN

Inventario — CE117252

Formado por dos partes simétricas, conformadas a base de sinuosos  motivos vegetales  que componen alas de mariposa y unidas entre sí mediante una anilla cuadrangular y un gancho. Incorpora dos pasadores para su sujeción al cinturón.

Las formas vegetales ondulantes que se despliegan formando alas de mariposa que constituyen el motivo del broche, responden a la iconografía y diseño claramente modernista.

BROCHE DE CINTURÓN

Inventario — CE117255

Formado por dos partes idénticas, unidas entre sí mediante un gancho semicircular y una anilla cuadrangular, que forman una composición vegetal de líneas sinuosas. En el centro se superpone un busto femenino de perfil, rodeado por una aureola de rayos, cuyos largos cabellos se entremezclan con las ramas doradas. En el reverso incorpora dos pasadores para su sujeción al cinturón.

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El diseño modernista lo vemos reflejado en  la figura de la mujer inserta en elementos vegetales sinuosos.

Según María Antonia Herradón este broche fue fabricado en  la ciudad alemana de Pforzheim, «cuna de una producción joyera a escala industrial impulsada, entre otros, por el diseñador y artífice Theodor Fahrner (1868-1928), de sus talleres salieron entre 1900 y 1914 millones de piezas de joyería. Aunque el contacto de los diseñadores y empresarios alemanes con las novedades de París en este campo fue continuo y estrecho, también concibieron modelos de gran originalidad».

Siguiendo a la misma investigadora,  «Una particularidad de esta pieza es que en ella resuenan los ecos de piezas firmadas en París por Piel Frères. Otra es que está fabricada en latón dorado, estampado y parcialmente plateado, de forma que viene a ser un buen ejemplo de esa producción joyera muy industrializada pero que no perdió el gusto por ofrecer piezas de estética moderna y atractiva».

BOTONADURAS

Hacia 1902

Inventario — CE117259 y CE117260

Joseph Gloster

Juego de botones de plata en dos tamaños, cada uno de ellos conservado en su estuche original, realizado en  piel y forrado de terciopelo y seda, color azul en un caso y  marfil en el otro.  Uno de ellos  contiene doce botones y seis el otro. En ellos se representa un busto de mujer tocando la lira y a su espalda varias marcas: cartucho rectangular con las letras J. G en referencia al autor; cartucho hexagonal con un ancla, referente a la localidad de fabricación, cartucho hexagonal con un león pasante, que certifica que el material es plata de primera ley, y cartucho hexagonal con la letra C que representa la fecha de fabricación.

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Estas piezas, realizadas en Birmingham por el británico Joseph Gloster en 1901 y 1902, tienen una iconografía y un estilo claramente modernista, como queda reflejado tanto en el motivo decorativo utilizado- una figura femenina  vestida con túnica e inserta en la corola de una flor-  como  en su diseño a base de líneas curvas y sinuosas. 

El movimiento Arts & Crafts surge en Inglaterra a finales del siglo XIX; propone la revalorización de la artesanía y las artes industriales frente a la producción en serie consecuencia de la industrialización. Estas ideas inspiran una corriente de renovación estética que se extenderá por Europa y América hasta la Primera Guerra Mundial con distintas denominaciones: Art Nouveau (Bélgica y Francia), Jugendstil (Alemania y países nórdicos), Sezession (Austria), Modern Style (Reino Unido), Liberty  (Italia) y Modernismo (España). Este movimiento, que busca su fuente de inspiración en la naturaleza, considera la belleza como el valor supremo en el diseño por encima de otros elementos, como el material, contribuyendo así a la  democratización de las joyas; por otra parte, el ideal  de incorporar la belleza a la vida cotidiana hace que objetos de uso común, como  los botones, se convierten en verdaderas obras de arte. Los nuevos sistemas de producción industriales y las nuevas formas de comercialización y distribución, facilitan su difusión entre capas más extensas de la sociedad. 

CAJONES

Hacia 1912

Inventario — CE110092 y CE1100932

Corresponden  a dos cajoneras, fabricadas en madera, con varias hileras de cajones; los cajones tienen una chapa de metal esmaltada de blanco con marco negro con inscripciones en negro  en su parte superior e inferior, que indican el producto conservado en su interior; entre ellas hay un asa de metal. 

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A finales del siglo XIX y principios del XX se produce un gran desarrollo de la industria química y aparecen en el mercado una gran cantidad de productos químicos para uso doméstico. El progreso comercial y de los medios de comunicación y transporte, favorecen su difusión. Estos artículos se comercializaban en droguerías, a menudo junto a artículos de perfumería e higiene.

Estas cajoneras pertenecen a la Droguería y Perfumería Amador, que abrió en 1912 en la calle Alberto Aguilera y estuvo en funcionamiento a lo largo de todo el siglo XX en la calle Tribulete, lugar al que se trasladó en la década de los 40. Junto a este mueble se conservan  documentación y fotografías relativas al negocio, así como mobiliario y productos variados de diferentes épocas que se vendían en la tienda, y que proporcionan una valiosa información sobre  la evolución de las costumbres y hábitos de consumo a lo largo del siglo XX.

Algunas de las placas que ocupan el frente de los cajones con el nombre del producto, llevan la marca M. Viñado. Esta empresa, con sede en Zaragoza, fue  fundada en 1890 y fue la primera fábrica de España especializada en objetos de hierro esmaltado, placas y rótulos en principio, aunque a mediados de la década de los años 20, debido la aumento de empresas dedicadas a estos mismos artículos, amplió su fabricación a batería de cocina y material eléctrico y sanitario.

MOSTRADOR

Hacia 1905 

Inventario — CE113299

Corresponde a un mueble de madera rectangular dividido en espacios delimitados por las patas (solo se expone una parte de este mueble); en lo que sería su cara interior, cada espacio está ocupado por dos hileras de cajones con tiradores metálicos ovales decorados con roleos;  la otra exterior, está formada por dos cuerpos, el inferior retranqueado.  En el superior, cada espacio  está ocupado por una  ventana rectangular con cristal verde granuloso y marco de perfil sinuoso,  y en el inferior, por una  placa de resina con decoración moldeada de flores estilizadas; sobre esta se superpone decoración calada y plana de rayos y motivos sinuosos realizada en madera.

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 Bajo el cuerpo superior,  una ménsula con tallos vegetales entrelazados llega hasta cada pata; estas son cuadradas en forma de capullo de flor. Los laterales del mueble se cierran con ventana con cristal verde granuloso y marco de perfil sinuoso en su parte superior, y panel de madera con decoración plana de tallos cruzados en la inferior.  Se cubre con una encimera dividida en varias partes de distinto tamaño, de cristales lisos con marco de madera. 

Se trata de un mostrador que perteneció a la Bisutería Otero. Este comercio  abrió en 1905 y estuvo en funcionamiento hasta marzo de 2015. Tuvo su sede en la Calle Mayor de Madrid número 28. Aunque durante estos años adaptó el género a  los diferentes gustos, modas, materiales y técnicas de fabricación, estuvo especializado en adornos de cabeza y bisutería relacionada con indumentaria tradicional.

Recibió la mención de establecimiento tradicional madrileño, título concedido por la Cámara Oficial de Comercio de Madrid a los establecimientos que reúnen una serie de características, entre las que se encuentran la transmisión familiar del negocio en un mínimo de tres generaciones, fidelidad a la fabricación o venta de un mismo producto, o la conservación de los valores estilísticos ornamentales.

Este tipo de comercio especializado en adornos y complementos femeninos empezó su auge  entre finales del XIX y principios del  siglo XX, gracias al desarrollo industrial  comercial y urbano, y acercó el consumo de estos productos a prácticamente todos los sectores de la sociedad. 

Además de este mostrador, el Museo cuenta con otros elementos de la tienda, como un mueble de almacenaje del género,  rótulos exteriores  y elementos de exposición de la mercancía del género de principios de siglo. También se conservan documentos relativos  a proveedores, libros de venta, publicidad, fabricantes, así como diferentes objetos de bisutería de diversas épocas y diferentes materiales .

Estos objetos nos permiten documentar, además de la evolución de las modas y costumbres relacionados con el aderezo personal a lo largo del siglo XX,  la de un tipo de comercio que hoy está casi desaparecido en nuestras ciudades.

La decoración del mueble nos remite al modernismo, estilo vigente en la fecha de fundación del comercio.

CARTELES DE PUBLICIDAD TEXTIL

En Cataluña se desarrolló una potente industria textil que arrancó a finales del siglo XVIII y alcanzó un alto grado de modernización a partir de la segunda mitad del siglo XIX, lo que contribuyó al despliegue de un floreciente comercio de productos relacionados con la moda. 

Casi todos los carteles están impresos en Barcelona, que era uno de los principales centros litográficos y de impresión de España.

Algunos de los carteles expuestos   son expresión de  la nueva corriente estética que se difunde en estos años: el modernismo. El florecimiento económico y artístico catalán fomenta el desarrollo de una brillante producción cartelista que convierte este género en una de las principales manifestaciones artísticas del modernismo catalán; la emprendedora burguesía catalana, promotora del nuevo estilo, se servirá  del cartel para la publicidad de los productos que salen de sus fábricas. Por otra parte, los artistas encuentran en el cartel un espacio donde experimentar con las nuevas tendencias artísticas.

CARTEL FÁBRICA DE TEJIDOS DE ALGODÓN MERCÉ Y SALA

1900

Inventario — CE024011

Cartel rectangular en el que, sobre un fondo naranja con inscripciones en la parte superior e inferior relativas al fabricante, se inscribe un marco rodeado a ambos lados por ramas y flores de algodón que salen de un jarrón. Dentro del marco, sobre un fondo verde, destaca la figura de una mujer sentada en un banco con voluta que sostiene entre sus manos un paño; está descalza y viste una túnica de estilo clásico decorada con los mismos motivos florales del paño. 

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A ambos lados del marco se disponen  elementos relacionados con el tejido del algodón: a la derecha, tres lanzaderas, y a la izquierda una rueca con el copo de algodón y un huso.

Este cartel publicita una fábrica de tejidos de algodón barcelonesa, producción en la que estaba  principalmente focalizada la industria textil catalana. En este cartel se observan algunos de los rasgos que caracterizan al cartel modernista, como los motivos vegetales,  la figura femenina vestida con larga túnica y los motivos simbólicos que nos remiten a la industria textil algodonera.

CARTEL GÜELL Y CÍA 

CA — 1900

Inventario — CE024064

Cartel vertical en el que, en un marco rectangular delimitado por dos líneas marrones, se desarrollan motivos clásicos como guirnaldas, roleos, antorchas y motivos vegetales; en el lado superior, está la figura de un murciélago dentro de un octógono achatado. Dentro del marco se inscribe una mujer de medio cuerpo vestida de blanco, con boa de plumas y tocada con sombrero de paja con flores y gasa; detrás se desarrolla una escena de regatas en un río. El texto se encuentra en la parte inferior.

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 El cartel, cuyo motivo principal es una mujer vestida a la moda de 1900 (cuerpo de cuello alto con mangas jamón y silueta de «pecho paloma») anuncia la fábrica de panas rodas Güell y Cía en Barcelona. Eusebio Güell y Bacigalupi, I Conde de Güell (Barcelona, 1846 -1918) fue un ilustre empresario que estuvo muy implicado en la vida económica, social, política y cultural catalana. En asociación con Ferran Alsina, fundó una fábrica de panas en Santa Coloma de Cervelló, base de la futura Colonia Güell (1891).

La empresa litográfica productora del cartel es Henrich y Cía, constituida en 1889 y heredera de la imprenta Sucesores de N. Ramírez y Cía, antigua Narciso Ramírez.

CARTEL CAMISERÍA HISPANOAMERICANA

1880 — 1889

Inventario — CE024272

Traje de raso bordado en color gris perla y malva crudo, con decoración fitomorfa, cintas de raso y aplicación de encaje mecánico con motivo de flor de lis. Formalmente responde a la tipología con estructura en “s” propia del momento fin de siglo o Belle Époque.  

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CARTEL FÁBRICA DE GÉNEROS DE PUNTO MARTÍNEZ Y CÍA

CA — 1900

Inventario — CE092225

Cartel vertical en el que, dentro de un marco decorado con tallos y hojas de hiedra, y sobre un fondo rojo, se representa una mujer vestida con traje de cuello alto con volantes y peinada con moño alto; está sentada y sostiene entre sus manos una media; a la altura de su cadera hay una caja apoyada sobre una mesa. En los lados superior e inferior del marco, y sobre la cabeza de la mujer, hay inscripciones referentes al  comercio que se publicita.

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Este cartel anuncia una fábrica de géneros de punto de Barcelona. Esta técnica tiene un origen remoto; su principal propiedad es  la elasticidad, por lo que fue muy utilizada para medias y ropa interior. 

La imprenta Litografía Utrillo & Rialp S. C. productora de este cartel, fue fundada por el ilustrador modernista Antoni Utrillo i Viadera y desempeñó un importante papel en la difusión del cartel modernista.En este anuncio se perciben algunos de los rasgos de este género, como la utilización como motivo principal de la imagen de la mujer, vestida a la moda de la época y destacada sobre un fondo neutro; la delineación del contorno por un grueso trazo y la simplificación de colores (solo se emplean tres en diferentes tonalidades: negro, rojo y verde). Las formas vegetales que decoran el marco también nos remiten a este estilo.

EL AUGE DE LA PUBLICIDAD

Uno de sus principales vehículos  de la publicidad es el cartel, que vive su momento de esplendor hacia 1900. Su apogeo viene favorecido por el avance de las técnicas de impresión, como la cromolitografía,  y la revalorización de las artes industriales. El cartel refleja  las importantes transformaciones que se están produciendo en    estos momentos.

En Cataluña, el florecimiento económico y artístico fomenta el desarrollo de una brillante producción cartelista que convierte este género en una de las principales manifestaciones artísticas del modernismo. Por otra parte, en nuestro país destaca el cartel de acontecimientos festivos y taurinos, creación esta genuina española. 

CARTEL EXPOSICIÓN UNIVERSAL

1888

Inventario — CE026950

Josep Lluis Pellicer i Fenyé

Cartel vertical de gran tamaño formado por cuatro partes. Se representa una fachada neogótica jalonada por dos columnas en las que aparecen medallones con objetos alusivos a diferentes actividades (picos y palas, un caduceo, un ancla, un globo terráqueo.) sendos pendones ondulantes en colores rojo-amarillo -rojo caen desde arriba de la fachada, que está coronada por un estandarte con inscripción. En la parte superior de la misma  hay varias cartelas con inscripciones. 

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En la parte inferior se abre un vano de medio punto con una puerta, enmarcado en un arco conopial rematado en su vértice por un murciélago, comprendido a su vez en un  diseño escalonado coronado en su cima por una victoria alada con una corona de laurel en cada mano; dentro de este y sobre la puerta, hay tres escudos heráldicos. Ante  la fachada, en primer plano, aparece en el centro una escultura, sobre un pedestal con inscripción, de un personaje masculino sentado que apoya una de sus manos en un mazo y la otra sobre su muslo; en cada uno de sus lados y sobre una escalinata y con una cortina como fondo, hay un  personaje femenino sentado y vestido con túnica y manto; el de la derecha porta una paleta y pinceles en sus manos y  a sus pies hay una lira, un jarrón y una pequeña estatua de Atenea; el de la izquierda sostiene  una tabla de escritura y  a sus pies hay un libro, una lechuza, un coral, una copa con una serpiente enroscada y varios  instrumentos científicos. Toda la estructura se asienta en un plinto en el que se leen diferentes inscripciones.  

Durante el último cuarto del siglo XIX, y como consecuencia del proceso iniciado a partir de la Revolución Industrial y de los grandes avances técnicos y científicos que se suceden en estos años, tienen lugar grandes transformaciones socioeconómicas y culturales. Las ciudades europeas experimentan un gran crecimiento y sufren un proceso de remodelación y mejoras.

Barcelona es un importante  centro comercial e industrial que goza, además, de una intensa actividad cultural. En 1888 se celebra en la ciudad la primera Exposición Universal en España, que tuvo lugar entre e l 8 de abril y el 9 de diciembre en el Parque de  La Ciudadela. Esta exposición,  a la que concurrieron 22 países de todo el mundo y recibió unos 2 240 000 visitantes, implicó la rehabilitación de esta zona y la mejora de las infraestructuras de toda la ciudad, lo que supuso un gran impulso para su modernización.

 La primera Exposición Universal tuvo lugar en Londres en 1851 y a partir de entonces se sucedieron en diferentes capitales mundiales; su finalidad era exponer los avances tecnológicos que marcaban la época y eran acontecimientos de gran relevancia que suponían una gran proyección internacional para el país organizador.

Este cartel es el anuncio oficial de la exposición de Barcelona; su autor, el dibujante y pintor Josep Lluís Pellicer i Fenyé, fue además uno de los organizadores de la  muestra. En el mismo aparecen motivos referentes a las diferentes secciones de la exposición:  minería, comercio, agricultura, marina, enseñanza e industria, así como alegorías de las Bellas Artes y las ciencias, la industria y el trabajo e información alusiva a las diferentes actividades que se desarrollaron durante el evento.

Está impreso por Sucesores de Narciso Ramirez y Cía., continuadora, a partir de 1880, de la empresa Ramírez y Cía., fundada en 1846.

REFUGIOS CONTRA LA CIUDAD

La indumentaria de la mujer acusa un cambio trascendental asociado a las nuevas costumbres e impulsado también por los movimientos sufragista e higienista. El traje sastre de dos piezas, empieza a ponerse de moda en Inglaterra entre la alta sociedad y se extiende entre mujeres que buscan una ropa adecuada al ajetreo de la vida urbana. La influencia militar se aprecia en las nuevas propuestas, vinculadas también al deporte y al contacto con la naturaleza. Se buscan tejidos más recios y formas mejor adaptadas al cuerpo mediante la técnica del fitting procedente de la sastrería inglesa. 

TRAJE DE CALLE

Hacia 1905
Inventario — CE098775

Traje de calle de dos piezas, una chaqueta y una falda larga, realizado en tafetán de lana de color azul oscuro. La chaqueta es corta, entallada y cierra con cuatro botnes de nácar, color blanco. La única decoración del conjunto son los bordados vegetales de las solapas y del frente de la falda.  

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Este tipo de trajes de calle, compuestos de chaqueta y falda oscura y una blusa clara, hicieron su aparición en Europa hacia 1880, de la mano del modista inglés Redfern. Se popularizaron muy rápidamente, ya que eran mucho más cómodos y funcionales que los antiguos trajes y vestidos y se adaptaban mejor al día a día de la nueva mujer, sin perder la elegancia que se exigía en la moda femenina de la época.

UNIFORME INFANTIL

Hacia 1907

Inventario — CE105300

Uniforme de batallón de infantería infantil  de Aragón, realizado en sarga de lana color azul marino con cuellos y puños en color verde. Las aplicaciones metálicas que hay a ambos lados del cuello representan cornetas, lo que sitúa al portador dentro de la agrupación musical del batallón.

Los batallones infantiles se ponen de moda a finales del siglo XIX cuando las medidas higienistas burguesas, que implican una mejora en las condiciones de vida de las ciudades, se imponen en Europa. A imitación de los batallones franceses, en España se introducen como una garantía más de asegurar la formación en educación física, música y cierta disciplina castrense, de los futuros ciudadanos, dentro de un ambiente ideológico de compromiso patriótico. Para más información, ver José Ramón Salinas y Carmen M. Zavala “Expresión corporal y musical en los batallones infantiles a finales del siglo XX”, en http:// revista.muesca.es. ISSN 1989-5909 | junio 2017, págs. 18-49 

TRAJE DE AMAZONA

1880 — 1890

Inventario — CE091872

Conjunto formado por un cuerpo y una falda, en tafetán de lana y raso de seda cruda, más un sombrero de tipología de hongo. Se trata de un traje de amazona, hecho para montar a caballo con las dos piernas hacia el mismo lado sobre unas sillas especiales, destinadas a las mujeres, que evitaba que cabalgase a horcajadas. La hípica es una actividad casi obligatoria para las clases altas, tanto para hombres como para mujeres, porque refleja, de manera directa, el estatus del jinete. A partir del desarrollo de los trajes sastre que consolidan Redfern & Sons en Inglaterra en los años 80 del siglo XIX, se crea una nueva tipología de traje de amazona que imita la sobriedad y resistencia del traje masculino, con colores oscuros y camisas y corbatas claras, siempre con sombrero. La literatura de la época insiste en su capacidad de transmitir elegancia y moda, al mismo tiempo que permite comodidad en los movimientos. La hípica formará parte de uno de los deportes que se ponen de moda, una vez que se inculca los beneficios de la actividad física entre las clases altas. 

TAMBOR

1900 — 1930

Inventario — MT CE005982

Tambor con caja de resonancia cilíndrica de poca altura, de metal dorado con bolas decorativas en sus aros. Posee doble membrana de cuero y conserva una baqueta fusiforme de madera.

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Este instrumento, junto a otros conservados en la colección del Museo, procede de Alcañiz, en la zona del Bajo Aragón, y se relaciona con la celebración se la Semana Santa en esa localidad. Alcañiz, junto a otras ocho localidades de esa zona pertenecen a la “Ruta del tambor y del bombo”, englobadas en las tamboradas o rituales de toque de tambor, que junto a otras localidades de Andalucía, Castilla La Mancha, Murcia y Valencia han sido declaradas en 2018 por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial. Las tamboradas consisten en repiques rituales de gran intensidad y acompasados de un gran número de tambores que redoblan repetidamente y son de larga duración, tanto de día como de noche, reunidos en espacios públicos, normalmente en las plazas de pueblos y ciudades.

TRICICLO

1880 — 1910

Inventario — MTCE040055

Triciclo compuesto de rueda delantera de mayor tamaño y dos ruedas traseras paralelas que no conservan las llantas. Cuenta con un manillar recto y un asiento de madera sobre barra metálica curva volada. Está provisto de dos pedales en la rueda delantera y no posee cadena, por lo que propulsa el resto del cuerpo apoyándose en las dos ruedas traseras.

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El siglo XIX se convierte en la edad dorada de los medios de transporte de la mano de los avances de la Revolución Industrial. Las primeras bicicletas surgen como inventos propiciados por obtener medios rápidos, económicos y cómodos para desplazarse por las ciudades. Las medidas higienistas de gran peso en esta época, ligadas al desarrollo del ocio y del deporte facilitaron que se pusieran de moda, dejando de ser considerados como juguetes de las clases altas de la sociedad. Pese a los continuos avances introducidos en cuanto a su forma y características técnicas, el auge de los automóviles consiguió desplazarlas, quedando relegadas al ámbito del deporte y al mundo infantil, que es donde se enmarca este triciclo, reproduciendo aquellos modelos similares presentes en el mundo adulto, tanto a nivel técnico como de materiales

JUEGO DE CROQUET

1900 — 1950

Inventario — MTCE017860

Juego de croquet de jardín, incompleto, que consta de estructura de madera, siete mazos largos, uno más corto y cuatro bolas. Los mazos poseen franjas de distintos colores, como amarillo, verde, negro o azul violáceo, para distinguir a los participantes.

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El croquet es un juego que se suele ejercitar al aire libre sobre hierba o en una cancha especialmente diseñada y que consiste en golpear las bolas con los mazos a través de unos aros que se fijan al suelo. Desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del XX, que fue desplazado por el tenis, el croquet consigue ponerse de moda entre una sociedad que solía practicar deportes y juegos al aire libre en su tiempo de ocio y disfrute social. Una de las claves que explican la popularidad de este juego fue que podía ser practicado por todos los públicos, especialmente por las mujeres, ya que era el primer deporte al aire libre que podían jugar ambos sexos sobre una base equitativa.

En España, la aparición de este juego se puede fechar en torno a 1870, introduciéndose paulatinamente de la mano de empresarios y comerciantes vinculados con Inglaterra, entre las clases más acomodadas sobre todo en la cornisa cantábrica, contando con gran presencia en Asturias.

NOCHES DE ALTO COPETE

1890 — 1900 

La posibilidad de ascenso social que abre el avance del capitalismo se refleja en una competición de consumo ostensible que origina uno de los períodos más decorativos de la historia de la moda. En el cambio de siglo, la silueta en “S” definida por recios corsés, se completa con ostentosos sombreros y ricos accesorios, que contrastan con la limpieza de líneas del traje masculino y las tendencias emergentes de una moda práctica para mujer. Bailes y demás ocasiones son aprovechadas por la alta sociedad para exhibir su distinción.

PRISMÁTICOS DE TEATRO

Hacia 1900

Inventario — MTCE95460

Prismáticos o binoculares de latón dorado y placas de marfil, con un mango moldurado que se pliega sobre sí mismo. Este tipo de artilugio se utilizaba en los teatros para poder seguir mejor la función. Conocidos popularmente como «gemelos», se comercializaron en 1893 y, para 1900, ya se habían vendido 10.000 ejemplares.

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 El hecho de poder utilizar ambos ojos para conseguir un aumento de visión por medio de dos lentes independientes fue todo un reto científico. Tras varios intentos infructuosos, Johann Friedrich Voigtländer y J.T. Hudson, logran, hacia 1800, unos binoculares con puente que se podían ajustar. Pronto se convirtieron en un elemento definidor del estatus de quien lo llevaba, adornándose, como en este caso, con placas de marfil. Esta pieza es de la marca IRIS, casa parisina especialista en prismáticos. 

VISTA, M. BIEN

Hacia 1890

Inventario — MTCE011037

Conjunto formado por una falda y una chaqueta, con sombrero, bolso y una sombrilla, de hacia 1890. Destacamos la “visita”, en sarga de lana en color burdeos, que es como se denominaba, entonces, a las chaquetas que, con diferentes tipologías, se utilizaban para ir a hacer sociedad. 

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Entallada al cuerpo y con dos largas caídas en el delantero, lo que formalmente podría convertirla en una manteleta, se decora con galones de pasamanería de seda y chenilla, además de guarnición bordada con motivos de inspiración oriental. Esta prenda surge, en torno a los años treinta del silgo XIX, como evolución de la mantilla, siendo desde entonces muy utilizada a lo largo de toda la centuria. Mención aparte merece el sombrero, ejemplo de la eclosión que sufre la plumería, como parte del adorno personal, desde el último cuarto del siglo XIX, propiciado por el pujante comercio de especímenes exóticos provenientes de Sudamérica y África. 

TRAJE, MME. C. PONSA

1900 — 1905

Inventario — MTCE091908-09

Traje formado por dos piezas, en raso de seda en color negro y transparente de tul mecánico. El cuerpo está entallado con ballenas y la falda termina en cola. Está profusamente decorado con líneas de lentejuelas y mostacillas que forman motivos florales y rayos luminosos.  

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Es un traje de noche, de línea en S, realizado por la casa de modas Mme C. Ponsa, de Barcelona, en torno a 1900. Tanto las formas sinuosas como los motivos naturales de su decoración son un fiel reflejo del estilo modernista que imperaba en ese momento, en los que la curva se convierte en el elemento definitorio de la forma de los trajes de mujer, empleando para ello, un pequeño cojín en la parte posterior de las caderas y cuerpos emballenados y rígidos corsés. 

TRAJE, MM. DOUCET

1885 — 1890

Inventario — MTCE100823

Vestido en sarga batavia de seda en color malva tornasolado formado por un vestido y una sobrefalda. La hechura, muy elaborada en su corte asimétrico, así como en su confección, tendente a alargar el busto femenino, remata en un pronunciado pico y, junto al talle ajustado, sitúan cronológicamente la prenda entre 1885-1889. El cuerpo está emballenado y la falda es larga con una estrecha cinturilla.

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El conjunto presenta etiqueta de una de las primeras y más importantes casas de moda, la casa Doucet, cuyos diseños, a partir de 1874, se atribuyen a Jacques, sin quedar del todo claro si diseñaba él, su padre Édouard o modistas que formaban parte del negocio. La etiqueta de este traje «Mme DOUCET / 21 RUE DE LA PAIX /. FR. DE PLUSIEURS COURS», data el conjunto en el último tercio del siglo XIX, sin que se sepa a qué «madame» hace alusión, ya que la fundadora de la maison, Adèle, había muerto en 1866, que es quien se había quedado con la línea de lencería. Bajo la gobernanza de Jacques Doucet, la casa alcanxó su pico más alto de popularidad. Famoso entre la clientela americana, desarrolló el tailleur como pieza femenina y utilizó su colección de accesorios del XVIII para aplicarlos sobre las piezas. Otro de sus puntos fuertes fue la confección de prendas de piel a medida. La firma cerró, definitivamente, en 1932. 

CARTEL LA VERBENA DE LA PALOMA

Hacia 1894

Inventario — CE023979

Cartel vertical en el que una inscripción en diagonal separa dos escenas; en el ángulo izquierdo superior, una señora mayor vestida con mandil y pañoleta apoya su mano izquierda- con la que sujeta un abanico cerrado- en la cadera y levanta el brazo derecho con gesto de enojo.

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En el ángulo derecho inferior, una pareja de mujeres jóvenes con vestido largo y mangas de farol están agarradas bailando. Las  inscripciones tienen diversa tipografía, tamaño y color de  letra.

El teatro fue una de las actividades de ocio favoritas de la población urbana. La aparición, a finales de siglo, del teatro por horas, supuso la reducción de las obras y por tanto el abaratamiento de su precio, y dispuso el teatro al alcance de las clases populares. Aparece así lo que se conoce como género chico, que comprende una gran variedad de subgéneros, generalmente cómicos y musicales y que reflejan un modo de vida y de sentir con el que el público se identifica; la zarzuela se adapta a este nuevo formato con representaciones reducidas a un solo acto. Esta modalidad de espectáculo, que combina música y teatro y tiene una temática generalmente costumbrista, nace a mediados del siglo XIX en España y  goza de gran éxito, tanto en España como en Hispanoamérica, hasta aproximadamente mediados del siglo XX. El teatro fue una de las actividades favoritas de ocio de la población urbana. La aparición, a finales de siglo, del teatro por horas supuso la reducción de la duración de las obras, y por tanto el abaratamiento de su precio, y dispuso el teatro al alcance de las clases populares. Aparece así lo que se conoce como género chico, que comprende una gran variedad de subgéneros,  generalmente cómicos y musicales y  que reflejan un modo de vida y de sentir con el que el público se identifica. La zarzuela se adapta a este nuevo formato con representaciones reducidas a un solo acto. Esta modalidad de espectáculo, que combina música y teatro y tiene una temática generalmente costumbrista, nace a mediados del siglo XIX en España y  goza de gran éxito, tanto en España como en Hispanoamérica, hasta aproximadamente mediados del siglo XX. 

Este cartel Anuncia La verbena de la Paloma -subtitulada El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos-, sainete lírico en prosa con libreto de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón, que se estrenó el 17 de febrero de 1894 en el Teatro Apolo de Madrid. Está ambientada en vísperas de la madrileña festividad de la Paloma, y en ella aparecen personajes- como el sereno, las chulapas, el tabernero- típicos del Madrid castizo finisecular. Por otra parte, el título de la zarzuela refleja también una de las modalidades de ocio más populares en época, la verbena, fiesta popular con baile que se celebra, generalmente por la noche y al aire libre, con motivo de  alguna festividad.

La imprenta responsable de la  impresión es Henrich y Cía de  Barcelona, empresa que sucedió a la Sociedad de los sucesores de N. Ramírez a finales de la década de 1880.

CARNÉS DE BAILE

Estos pequeños libritos fueron utilizados como carnés de baile por la sociedad femenina del siglo XIX, aunque su uso se prolongó hasta mediados del siglo XX. En ellos se reservaba el turno de baile a aquellos caballeros que previamente lo habían solicitado, anotando sus nombres en riguroso orden. En la sociedad decimonónica, los bailes eran acontecimientos sociales habituales entre los nobles y burgueses y se regían por unas estrictas reglas y códigos que todos los invitados conocían.

Los materiales con que estaban realizados y sus acabados reflejaban la posición económica de la dueña, y también aportaban datos sobre su estado civil, empleándose el nácar para las solteras, el marfil para las casadas y el azabache para las viudas. También podían ser de otros materiales como plata, acero o cartón, en los casos más sencillos, y normalmente se adquirían en los comercios de la época, junto a agendas, monederos, devocionarios o tarjeteros, como los que se exponen también en esta vitrina, que en ocasiones formaban conjuntos presentados en lujosos estuches de piel e interior de seda.

CARNET DE BAILE

Hacia 1900

Inventario — MTCE117463

Carné de baile realizado en marfil que se abre en forma de abanico y está compuesto por siete láminas rectangulares con las esquinas redondeadas. Las dos láminas exteriores hacen la función de tapas o cubiertas y presentan decoración con aplicaciones metálicas con motivos florales. De uno de sus extremos pende una cadena metálica de eslabones circulares con anilla de suspensión. Lleva un pequeño lápiz de mango cilíndrico de marfil sujeto a uno de sus laterales.

CARNET DE BAILE

Último tercio siglo XIX

Inventario — MTCE117468

Carné de baile de forma rectangular con tapa de marfil tallado en el que se representa una escena  de un bosque con  una dama y un perro y otro personaje que se esconde entre la maleza. Todo ello aparece enmarcado en una orla floral. Se conserva sin el portaminas que iría dispuesto en uno de sus laterales.

TARJETEROS

El siglo XIX tuvo un carácter profundamente socializante, donde adquirieron mucho protagonismo las conversaciones y tertulias caseras, los bailes y las visitas, siguiendo unas pautas de conducta y etiqueta doméstica precisas que la sociedad debía conocer y acatar. Las visitas se constituyeron como una norma de educación y en ciertos casos casi como una obligación y los manuales de urbanidad marcaban sus pautas y protocolos, cobrando en este contexto, un mayor protagonismo el uso de las tarjetas de visita. Para guardar y transportar estas tarjetas se usaban tarjeteros como estos, que a menudo cumplían también la función de carné de baile y agenda. Solían estar ricamente decorados, y al igual que los carnés, sus materiales y su decoración ofrecían gran información sobre sus propietarios, como el nivel económico o el estado civil. En este caso la decoración de estos dos tarjeteros son un ejemplo del gusto por lo exótico y lo oriental que en el siglo XIX se instala en todas las artes, fundamentalmente en las artes decorativas y en el ámbito doméstico.

TARJETERO

Siglo XIX

Inventario — MTCE117469

Tarjetero rectangular realizado en marfil, a modo de estuche, formado por dos partes que se separan. Toda su superficie presenta decoración enmarcada por el cuerpo y la cabeza de dos dragones y un murciélago en la parte inferior con las alas desplegadas. Cuenta con un total de seis escenas secuenciales distribuidas en cada una de sus caras en tres pisos, separadas por la propia decoración vegetal. En cada escena aparecen siempre tres personajes en distintas actitudes y con arquitectura, mobiliario y elementos vegetales de raíz orientalizante.

TARJETERO

Siglo XIX

Inventario — MTCE117470

Tarjetero rectangular realizado en marfil, a modo de estuche, formado por dos partes que se separan. Presenta decoración tallada en ambas caras dentro de un marco geométrico. Tanto en su anverso como en su reverso se muestran dos escenas (cuatro en total) enmarcadas en óvalos mixtilíneos de distintos tamaños y de marcada influencia oriental en sus arquitecturas, vegetación y personajes

LA IMAGEN EN MOVIMIENTO

1900 — 1918

Todas las manifestaciones artísticas imprimen a la cultura el dinamismo propio de la ciudad moderna. El salto de la fotografía al cine simboliza la celeridad con que se suceden las vanguardias y los “–ismos”. En 1916, años después de su triunfo en París, los ballets rusos de Diaghilev llegan a España, y con ellos colabora Sonia Delaunay, que inicia su etapa peninsular. El cambio de ritmo hace desaparecer corsés y otras ataduras de la moda para mujer, que retoma la silueta imperio de hacia 1800 para dar inicio a un nuevo estilo, más respetuoso con el cuerpo. 

ZOOTROPO Y TIRAS CON IMÁGENES, AGAPITO Y BORRÁS

1890 — 1920

Inventario — MTCE038022A y MTCE038845

Este zootropo, de base circular de madera con vástago central sobre el que se monta una especie de tambor con ranuras verticales paralelas por toda su superficie, es un juguete óptico que gozó de gran popularidad durante el siglo XIX.  Se expone junto a tres tiras de imágenes o películas que se colocarían en su interior adaptándose al espacio circular.

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Estas películas son tiras de cartón en las que se pintaba un motivo simple que se repetía a lo largo de toda su extensión, variando mínimamente en algún gesto o pose. En este caso se representan tres figuras masculinas, que varían en sus gestos corporales o en los objetos que llevan, como paraguas y balones. Al hacer girar el tambor la rápida sucesión de las imágenes genera la sensación de movimiento.

Este objeto se apoya en la teoría de la imagen en movimiento que a su vez se basa en la capacidad del ojo humano para retener una imagen durante un intervalo de tiempo mínimo. Así, mediante la sucesión rápida de imágenes similares se genera una sensación de movimiento. Durante el siglo XIX se inventaron diversos artilugios ópticos, muchas veces concebidos como meros objetos lúdicos, hasta el punto de denominarse de forma genérica como jueguetes ópticos y considerándose los antecedentes remotos de los proyectores de imágenes y de los cinematógrafos.

LINTERNA MÁGICA Y PLACAS CON IMÁGENES

1900

Inventario — MTCE038021A

 

Linterna mágica o lampadoscopio que sobre una base de madera se dispone un proyector metálico que apoya su visor sobre una figurilla con los brazos extendidos hacia arriba que hace las veces de decoración y de sujección. La zona de la lente presenta un espacio cuadrangular por donde se insertan las placas con imágenes. 

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Estos juguetes ópticos creados en el siglo XIX, junto a otros como el zootropo también aquí expuesto, se basaban en la teoría de la imagen en movimiento, siendo considerados como antecedentes remotos de los proyectores de imágenes y de los cinematógrafos.

En este caso, el lampadoscopio recreaba pequeñas escenas que se pintaban en estas placas de cristal, formando un conjunto sin que necesariamente se diera una sucesión cronológica, como sí ocurría con los zootropos. En ellas se pintaban diversos motivos, acordes a los gustos del momento, como vemos en estos ejemplos donde se muestran escenas circenses, niños jugando o animales con actitudes de humanos y vestidos como tales. El proyector dispone en su interior de una fuente de luz que se proyectaba a través del visor, en el que previamente se coloca la película de cristal decorada. Al pasar la luz a través del cristal se proyectaba la imagen a mayor tamaño sobre una superfcie plana y se tenía que pasar el cristal a través de la ranura situada en frente del foco, de tal manera que se proyectaban las diferentes escenas que componían las historias o los diferentes motivos.

CÁMARA, FUNDA Y CARRETES KODAK

1912

Inventario — MTCE037427A

Cámara fotográfica modelo Vest Pocket  de la marca Kodak. Tiene forma rectangular y carcasa metálica negra, con visor directo, plegable, y con fuelle para conseguir varias distancias dependiendo de la extensión. En su trasera, cuenta además con un estilete metálico y apuntado que se utilizaba como lápiz para escribir sobre la película fotográfica a través de una pequeña ranura en la parte trasera de la cámara, anotando así el fotógrafo los datos que consideraba importantes.

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Se conserva junto a su funda realizada en cuero sintético negro con cierre automático metálico y tres carretes fotográficos iguales con funda de protección de la película de 4,5 x 6 cm en sus cajas originales.

Esta pequeña cámara, conocida por su pequeño tamaño, constituye una de las producciones más icónica de la firma estadounidense Kodak, siendo la cámara plegable más vendida entre los años 1912 y 1926. La compañía, fundada en 1892, se marcó como uno de sus objetivos la popularización de la técnica fotográfica, mediante la creación de máquinas más manejables y asequibles, y películas que simplificasen el proceso de obtención de la imagen. También Kodak destacó por la introducción de las primeras películas fotográficas de papel, sustituyendo así al complicado anterior sistema de placas de vidrio, y que se encuentran representadas en esta vitrina. 

Además, como podemos apreciar, la cámara se comercializaba en un estuche a la medida, que facilitaba su transporte cómodo, a la vez que la protegía. Precisamente, este modelo de cámara era conocido por su capacidad para adaptarse a los bolsillos de la indumentaria, faciltando su traslado. 

CÁMARA FOTOGRÁFICA, VOLGTLÄNDER & SOHN

Hacia 1900

Inventario — MTCE053231

Cámara fotográfica de fuelle, realizada en madera de caoba con una estructura que descansa sobre pies con ruedas y freno. Cuenta con una serie de tuercas para enfocar el objetivo y el panel de exposición, así como para desplazar la vertical y la horizontal, y también con dos manivelas, una para deslizar los paneles hacia delante y hacia atrás y otra para inclinar la cámara.

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Uno de los grandes avances científicos y técnicos del siglo XIX, y de enorme trascendencia para el XX, es el de la fotografía. Al amparo de todo el progreso industrial, la fotografía vendría a revolucionar la forma de plasmar la imagen, con importantes implicaciones sociales y económicas. La fotografía, durante todo el siglo XIX, se asocia a la nueva clase social triunfante, la burguesía. Frente al retrato, tradicionalmente asociado a las clases aristocráticas, la burguesía encuentra en la fotografía una forma novedosa de plasmar su incipiente papel social.

 Esta cámara lleva la firma de Voigtländer & Sohn, que gozó gran fama y prestigio durante el siglo XIX y primera mitad del siglo XX, destacando por la calidad de sus lentes ópticas y por su capacidad innovadora.  Es un modelo interesante porque además conserva una etiqueta manuscrita y adherida a la tapa de cartón que protege la lente, donde se indican las instrucciones para lograr la calidad adecuada de la muestra.

CARTEL EXPOSITION INTERNATIONALE DES APPLICATIONS D’ÉLECTRICITÉ

1908

Inventario — CE026906

Linterna mágica o lampadoscopio que sobre una base de madera se dispone un proyector metálico que apoya su visor sobre una figurilla con los brazos extendidos hacia arriba que hace las veces de decoración y de sujección. La zona de la lente presenta un espacio cuadrangular por donde se insertan las placas con imágenes. 

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Estos juguetes ópticos creados en el siglo XIX, junto a otros como el zootropo también aquí expuesto, se basaban en la teoría de la imagen en movimiento, siendo considerados como antecedentes remotos de los proyectores de imágenes y de los cinematógrafos.

En este caso, el lampadoscopio recreaba pequeñas escenas que se pintaban en estas placas de cristal, formando un conjunto sin que necesariamente se diera una sucesión cronológica, como sí ocurría con los zootropos. En ellas se pintaban diversos motivos, acordes a los gustos del momento, como vemos en estos ejemplos donde se muestran escenas circenses, niños jugando o animales con actitudes de humanos y vestidos como tales. El proyector dispone en su interior de una fuente de luz que se proyectaba a través del visor, en el que previamente se coloca la película de cristal decorada. Al pasar la luz a través del cristal se proyectaba la imagen a mayor tamaño sobre una superfcie plana y se tenía que pasar el cristal a través de la ranura situada en frente del foco, de tal manera que se proyectaban las diferentes escenas que componían las historias o los diferentes motivos.

Este vestido de línea imperio, largo por encima del tobillo, está realizado en raso de seda marfil con capa exterior que se transparenta de muselina de seda azul plomo. Tiene escote en pico que deja ver en su parte central un trozo de encaje mecánico de algodón beige con motivos florales sobre fondo de tul. Lleva corte bajo el pecho al que va ligeramente plisada la gasa azul. De la capa color marfil asoman en su parte inferior dos volantes. Se decora con aplicación de cordón de metal plateado de dos cabos torsionado en S, anudado en el centro del escote, que cae rematando en dos grandes borlas.

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Poiret fue el modisto francés más importante de la época de preguerra y el que suprimió definitivamente el corsé a favor del sujetador, prenda de la que se declaró inventor. Sus ropas caen sobre el cuerpo, proporcionando libertad de movimiento. Sus cortes recuerdan al estilo imperio de principios de XIX y así, estos vestidos, no entallados, se ciñen bajo el pecho y de ahí se deslizan hasta el suelo. Esto fue una gran innovación en un momento en que se destacaban mucho las cinturas.

HISTORIA DE LA PIEZA

El vestido pasa a formar parte de las colecciones del Museo del Traje en 2006 gracias a la adquisición que hizo el Ministerio de Cultura adquirió para el Museo del Traje, en el año 2006, la colección de moda del siglo XX reunida por Enrico Quinto y Paolo Tinarelli.

Se trata de una colección compuesta por más de 880 conjuntos de indumentaria que, por la calidad y variedad de sus piezas, podría formar en sí misma un museo de la moda. Desde vestidos del mítico Paul Poiret hasta trajes de Victor & Rolf; conjuntos de finales del XIX hasta 2002; vestidos decoradísimos de los años 20; exponentes del New Look de los 50; moda pop de los 70 y todos los excesos de los 80 y 90 están representados en la colección. Maestros consagrados de la moda como Balenciaga, Madame Gres y Pertegaz, junto a autores de la alta costura como Valentino, Saint Laurent, Christian Dior, Versace o Westwood. Todo un elenco de diseñadores que muestran el abanico de las tendencias en el vestir del último siglo.

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Entre 2003 y 2004 se organizó en la Academia di Francia, Villa Medici de Roma la exposición Un secolo di moda. Creazioni e miti del XX secolo, sobre la colección de Quinto y Tinarelli. El catálogo que se editó sobre la exposición supuso una de las primeras muestras que rindieron homenaje a la evolución del vestuario en todo el siglo XX, entendiendo la moda no solo como material histórico e histórico artístico, sino como fenómeno de interpretación de los comportamientos sociales y psicológicos de nuestro tiempo, además de la transformación del gusto y las costumbres. En concreto este vestido de Poiret aparece en la página 25 del catálogo.

En la exposición permanente del Museo se pueden ver otras piezas procedentes de esta colección romana con firmas de Lanvin, Heim, Fath, Balenciaga o Versacce,

En 2009 se expuso por primera vez en la exposición temporal 100% S. XX. Moda internacional del Siglo XX en el Museo del Traje.

También ha sido prestado a otras instituciones como en el caso de la exposición temporal Xavier Gosé 1867-1915. Ilustrador de la modernidad en el Museo Nacional d’Art de Catalunya de Barcelona de diciembre de 2015 hasta marzo de 2016.

El vestido de Poiret se exhibió también dentro del discurso de la exposición permanente del Museo del Traje desde 2016 hasta 2018, en concreto en la vitrina 31 La silueta moderna dentro del área “Belle Époque (1898-1914).

Tras ello, de febrero a mayo de 2018 participa en la exposición Sorolla y la moda en el Museo Thyssen Bornemisza. En esta exposición se presenta el vestido en diálogo con la obra Sobre la arena, playa de Zarautz de 1910, donde se puede ver a dos mujeres cosiendo y leyendo con vestidos de silueta directorio en la playa rodeadas de niños.

Inventario — MTCE103641

VESTIDO DE PAUL POIRET,

1911

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    VESTIDO DE PAUL POIRET,

    1911

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      Este vestido de línea imperio, largo por encima del tobillo, está realizado en raso de seda marfil con capa exterior que se transparenta de muselina de seda azul plomo. Tiene escote en pico que deja ver en su parte central un trozo de encaje mecánico de algodón beige con motivos florales sobre fondo de tul. Lleva corte bajo el pecho al que va ligeramente plisada la gasa azul. De la capa color marfil asoman en su parte inferior dos volantes. Se decora con aplicación de cordón de metal plateado de dos cabos torsionado en S, anudado en el centro del escote, que cae rematando en dos grandes borlas.

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      Poiret fue el modisto francés más importante de la época de preguerra y el que suprimió definitivamente el corsé a favor del sujetador, prenda de la que se declaró inventor. Sus ropas caen sobre el cuerpo, proporcionando libertad de movimiento. Sus cortes recuerdan al estilo imperio de principios de XIX y así, estos vestidos, no entallados, se ciñen bajo el pecho y de ahí se deslizan hasta el suelo. Esto fue una gran innovación en un momento en que se destacaban mucho las cinturas.

      HISTORIA DE LA PIEZA

      El vestido pasa a formar parte de las colecciones del Museo del Traje en 2006 gracias a la adquisición que hizo el Ministerio de Cultura adquirió para el Museo del Traje, en el año 2006, la colección de moda del siglo XX reunida por Enrico Quinto y Paolo Tinarelli.

      Se trata de una colección compuesta por más de 880 conjuntos de indumentaria que, por la calidad y variedad de sus piezas, podría formar en sí misma un museo de la moda. Desde vestidos del mítico Paul Poiret hasta trajes de Victor & Rolf; conjuntos de finales del XIX hasta 2002; vestidos decoradísimos de los años 20; exponentes del New Look de los 50; moda pop de los 70 y todos los excesos de los 80 y 90 están representados en la colección. Maestros consagrados de la moda como Balenciaga, Madame Gres y Pertegaz, junto a autores de la alta costura como Valentino, Saint Laurent, Christian Dior, Versace o Westwood. Todo un elenco de diseñadores que muestran el abanico de las tendencias en el vestir del último siglo.

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      Entre 2003 y 2004 se organizó en la Academia di Francia, Villa Medici de Roma la exposición Un secolo di moda. Creazioni e miti del XX secolo, sobre la colección de Quinto y Tinarelli. El catálogo que se editó sobre la exposición supuso una de las primeras muestras que rindieron homenaje a la evolución del vestuario en todo el siglo XX, entendiendo la moda no solo como material histórico e histórico artístico, sino como fenómeno de interpretación de los comportamientos sociales y psicológicos de nuestro tiempo, además de la transformación del gusto y las costumbres. En concreto este vestido de Poiret aparece en la página 25 del catálogo.

      En la exposición permanente del Museo se pueden ver otras piezas procedentes de esta colección romana con firmas de Lanvin, Heim, Fath, Balenciaga o Versacce,

      En 2009 se expuso por primera vez en la exposición temporal 100% S. XX. Moda internacional del Siglo XX en el Museo del Traje.

      También ha sido prestado a otras instituciones como en el caso de la exposición temporal Xavier Gosé 1867-1915. Ilustrador de la modernidad en el Museo Nacional d’Art de Catalunya de Barcelona de diciembre de 2015 hasta marzo de 2016.

      El vestido de Poiret se exhibió también dentro del discurso de la exposición permanente del Museo del Traje desde 2016 hasta 2018, en concreto en la vitrina 31 La silueta moderna dentro del área “Belle Époque (1898-1914).

      Tras ello, de febrero a mayo de 2018 participa en la exposición Sorolla y la moda en el Museo Thyssen Bornemisza. En esta exposición se presenta el vestido en diálogo con la obra Sobre la arena, playa de Zarautz de 1910, donde se puede ver a dos mujeres cosiendo y leyendo con vestidos de silueta directorio en la playa rodeadas de niños.

      Inventario — MTCE103641

      TRAJE CON POLISÓN,

      G&E. Spitzer/Vienne, Ca — 1879

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        Este conjunto de tres piezas, en damasco de seda en color burdeos, falda de polisón y dos cuerpos, uno de manga larga y cuello alto, más abrigado, y otro de escote barco y manga muy corta, más apropiado para reuniones celebradas en interior, como conciertos, bailes o cenas,  es sin duda uno de los clásicos de la colección. Se trata de uno de los trajes que la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, habría traído de Viena en su equipaje en 1879, cuando viajó a Madrid para convertirse en Reina de España, por matrimonio con Alfonso XII. 

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        El polisón (en Francia llamado tournuré) tuvo su primera época a partir de 1867. Se trataba de una especie de medio miriñaque (el artefacto ahuecador de faldas utilizado durante el siglo XIX, hasta este momento) colocado en la parte posterior de la falda. Hacia 1875 se produjeron cambios significativos en los elementos estructurales que dio lugar a la época del segundo polisón, silueta, a la que pertenece este vestido, que permaneció hasta 1883.

        El cuerpo con manga larga y estrecha es más largo que en el período anterior del primer polisón, y se ajusta al busto siguiendo la línea del corsé del momento. Está confeccionado combinando damasco con terciopelo liso y va rematado con vivo en el delantero y cola con plomos en la espalda. En los ajustadores interiores lleva una cinta de seda estampada en oro con tres escudos heráldicos y la inscripción «G&E.SPITZER/VIENNE. KARNTHNERRINS, 12», que pertenece a una marca de fábrica vienesa. Este cuerpo es el utilizado para salir a la calle o recibir visitas. La falda se construye en torno al polisón, situado en la espalda y con forma de cojinete sustentado por tiras de acero. Larga, con cola y bolillo en el lateral, está realizada por la combinación de tres tejidos diferentes: damasco, terciopelo liso y satén. Los tejidos elegidos hicieron furor en este período, todos del mismo color morado pero aportando cada uno la tonalidad y brillo propios de su textura. Estos distintos materiales se combinan en falda y sobrefalda construyendo volúmenes a base de drapeados. Ambos, tejidos y volúmenes, se complementan con gran maestría con encajes de Valenciennes, de pie recto y cabeza polilobulada con virgulitas que, aunque casi imperceptibles, aportan otra nota de elegancia

        HISTORIA DE LA PIEZA

        Este traje ingresó en el museo gracias a la donación que la propia Reina María Cristina hizo al antiguo Museo del Traje, institución que funcionó entre 1927 y 1934, heredera de las colecciones recogidas para la Exposición del Traje Regional e Histórico de 1925, exhibición  que tuvo enorme impacto, consiguiendo incluso la atención de varios miembros de la casa real. En 1934 y sin haber podido abrir al público, el Museo del Traje se transformó en Museo del Pueblo Español. 

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        Pues bien, en todas las ocasiones en que el Museo del Pueblo Español estuvo abierto al público, este ha sido uno de los conjuntos estrella de la colección. Así, se presentó  en la sala de trajes señoriales o de época del Museo del Pueblo Español, en el periodo 1940-1944, en cuya guía podemos leer lo siguiente: “En esta misma sala también se halla un traje de época, con mayor historia que los anteriores. Trátase del que uso Doña Maria Cristina al hacer su presentación en la corte de Madrid, traje con gran sabor de época, que parece tomado de un cuadro de Madrazo o de Casado del Alisal”. De este periodo contamos con las fotografías que hizo Férriz en 1942, e incluso con los ferros de impresión para que estas fotografías formaran parte de las publicaciones del museo.

        También estuvo expuesto en el montaje del Museo del Pueblo Español de 1971-1973.

        Y por supuesto en la exposición Moda en Sombras que tuvo lugar entre noviembre 1991 y mayo 1992, y que presentó el conjunto en su totalidad, presentando el cuerpo de manga larga vestido junto a la falda, y en un maniquí aparte, el cuerpo de fiesta. En esta exposición el traje llamó mucho la atención siendo uno de los más citados en la prensa. 

        El recorrido estelar de este conjunto no termina aquí. Fue la primera pieza que prestó, en 2004, el recién creado Museo del Traje a una exposición temporal: Visitas Regias. Puerto de Gijón en la sala de exposiciones “Antigua Rula”, antigua fábrica de hielo del puerto deportivo de dicha ciudad. Para poder acceder al préstamo se solicitó que se restaurara la pieza.

        En la exposición permanente del Museo del Traje ha estado en varios periodos entre 2007 y 2018, alternando periodos de descanso, así  lo hemos podido ver de espaladas en la vitrina 22, de frente en la vitrina 21, el cuerpo de fiesta en nuestro palco de teatro  en la vitrina 18, o incluso su réplica mostrando la evolución de la silueta. 

        De abril a octubre de 2015 participaría en la exposición Jaulas Doradas, en la sala de exposiciones temporales de la planta baja, mostrando de nuevo los dos cuerpos. 

        El cuerpo de manga corta está actualmente expuesto en la vitrina 21 de la exposición permanente, desde una perspectiva distinta, que permite ver en parte el interior de la pieza.  Mientras tanto el resto del conjunto queda descansando hasta su próxima aparición estelar.

        Podéis encontrar mucha más información en el modelo del mes titulado “El polisón de la reina”. Modelo del mes. Abril 2006. 

        INVENTARIO: 

        MT000416A — Cuerpo

        MTCE000416B — Falda

        MTCE000417 — Chaqueta

        GLOSARIO

        SILUETA EN «S»

        Siguiendo la estética del Modernismo, se conseguía con un corsé rígido que combaba la línea de los riñones y estrechaba exageradamente el talle, con lo que deformaba la columna y oprimía y desplazaba los órganos. Se llevó en torno a 1900.

        VESTIDO DIRECTORIO

        Modelo con el que se recupera la túnica, con su silueta natural y respetuosa con el cuerpo femenino, que había presentado ya el vestido camisa. Es una reacción a la silueta en S y aparece en 1906.

        CORSÉ ELÁSTICO

        Realizado un con material elástico a partir caucho, es mucho más largo y flexible y sin ballenas. Aparece hacia 1910.

        LITOGRAFÍA

        Arte japonés. Dibujos humorísticos, Ca — 1897

        Es un procedimiento de impresión que reproduce una imagen trazada sobre la superficie de una piedra al estamparla sobre papel. Fue inventado por el alemán Aloys Senefelder en 1796 y se basa en el principio de incompatibilidad entre la sustancia grasa y el agua; hoy está casi en desuso. Consiste en hacer un dibujo con lápiz graso sobre una plancha calcárea o de piedra porosa que se humedece con agua; después se aplica con un rodillo una tinta grasa que queda adherida solo en las partes dibujadas, ya que la grasa del lápiz atrae a la grasa de la tinta y el agua la rechaza. Por último, se presiona, por medio de una prensa litográfica, un papel sobre la plancha de piedra dibujada, de tal manera que el dibujo queda transferido al papel. Para realizar una litografía en colores (cromolitografía) se utiliza una plancha litográfica  por cada color requerido.

        Lámina impresa con una cromolitografía cubierta por una hoja de papel con un texto impreso. Pertenece a la obra La ornamentación. Estudio analítico y sintético de sus diferentes evoluciones a través de los más principales estilos escrita por Federico Cajal y Pueyo, publicada en Barcelona por la editorial Montaner y Simón.
        Colección Fundación Juan José.
        MTFD063861

        ZOÓTROPO

        O “tambor mágico”. Es un artefacto óptico que consiste en un tambor en el que se coloca en su interior una tira de papel con una secuencia de imágenes y se hace girar. Su funcionamiento se basa en el fenómeno de la persistencia de la visión: una imagen permanece en la retina del ojo durante una décima de segundo antes de desaparecer por completo, de tal manera que si se presentan sucesivamente varias imágenes en un segundo, se unen y se ven como una sola imagen en movimiento. Fue inventado en 1834 por William George Horner y se considera un precedente del cinematógfrafo.

        LINTERNA MÁGICA

        Aparato óptico que consiste en una caja con un espejo cóncavo y un foco luminoso en su interior que ilumina las imágenes pintadas en un cristal; este se desliza en un soporte entre dos lentes convergentes que proyectan las imágenes en una pantalla. Los dibujos serán sustituidos por imágenes fotográficas cuando se descubre esta técnica; también las fuentes de luz van mejorando según evoluciona la tecnología: de las velas o lámparas de aceite hasta la iluminación eléctrica. 

        El principio de su funcionamiento es la cámara oscura. Tiene su origen en el siglo XVII o incluso antes, pero en el siglo XVIII se perfecciona; desde finales de este siglo y a lo largo del siglo XIX adquiere una gran difusión. Se considera el antecedente remoto del proyector de cine o cinematógrafo.

        HOJALATA

        Es  una lámina de hierro recubierta de estaño. Aparece en  Alemania en el s. XIV, pero es a partir de la Revolución Industrial cuando empieza a fabricarse masivamente para la producción de envases y después juguetes debido a su resistencia y a sus propiedades anticorrosivas.  En España, a principios del siglo  XX se constituye una importante industria de juguetes de hojalata en Ibi, Alicante, que alcanzó un gran desarrollo hasta el estallido de la guerra civil. 

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        BIBLIOGRAFÍA

        CAMBIO DE SIGLO: IDEAS, MENTALIDADES, SENSIBILIDADES EN ESPAÑA HACIA 1900

        «Los intelectuales, el caciquismo, el lugar de la mujer, el periodismo político, la expresión poética, la retórica del ensayo… las nueve contribuciones [de esta obra] pretenden contemplar algunos aspectos particularmente representativos para la España de hace cien años…: ideas, mentalidades, sensibilidades.» Patrick Collard (director editorial).

        ESPAÑA FIN DE SIGLO 1898 (EXPOSICIÓN)

        «Un paseo de caballeros en velocípedo es la imagen que anuncia la exposición, celebrada en 1998 en el antiguo MEAC de Madrid y el catálogo en el que treinta autores completan con sus textos la labor de un equipo de siete investigadores a lo largo tres años, bajo la dirección de la académica Carmen Iglesias. La muestra, inaugurada por los Reyes, reconstruye a vida cotidiana en la España de 1898, e ilustra el fin de siglo «con rigor histórico y espectáculo»» (El País, 10 de enero de 1998)

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