ÁREA 09

LA DICTADURA DE LA ALTA COSTURA

Mientras se desarrolla la II Guerra Mundial, una España devastada hace frente a la penuria económica. La destrucción de infraestructuras e industria tardaría dos décadas en ser subsanada, y millones de españoles se aferran a las cartillas de racionamiento y el estraperlo.

El comienzo de la Guerra Fría facilita el acercamiento del franquismo al eje occidental, que en inicio había repudiado la dictadura, y durante los 50 aumenta la inversión extranjera. Al mismo tiempo, se abren dos nuevas vías de entrada de riqueza, el turismo y la emigración, que explotarían en la década de los 60. Dichos canales permiten el contacto con la cultura foránea, que apenas penetraba en España a causa del férreo control de la información. Paulatinamente, el comercio se reactiva y, con él, la moda, que no había dejado de operar al servicio de las clases privilegiadas. Con una industria textil estancada en niveles de pre-guerra, la ropa sigue dependiendo en gran parte de una mano de obra artesanal que confecciona a medida. Esta situación cambia con el inicio del “milagro económico” impulsado por los Planes de Desarrollo, que introducen nuevas dinámicas en todos los órdenes de la producción y el consumo.

AREA 09

LA DICTADURA DE

LA ALTA COSTURA

Mientras se desarrolla la II Guerra Mundial, una España devastada hace frente a la penuria económica. La destrucción de infraestructuras e industria tardaría dos décadas en ser subsanada, y millones de españoles se aferran a las cartillas de racionamiento y el estraperlo.

El comienzo de la Guerra Fría facilita el acercamiento del franquismo al eje occidental, que en inicio había repudiado la dictadura, y durante los 50 aumenta la inversión extranjera. Al mismo tiempo, se abren dos nuevas vías de entrada de riqueza, el turismo y la emigración, que explotarían en la década de los 60. Dichos canales permiten el contacto con la cultura foránea, que apenas penetraba en España a causa del férreo control de la información. Paulatinamente, el comercio se reactiva y, con él, la moda, que no había dejado de operar al servicio de las clases privilegiadas. Con una industria textil estancada en niveles de pre-guerra, la ropa sigue dependiendo en gran parte de una mano de obra artesanal que confecciona a medida. Esta situación cambia con el inicio del “milagro económico” impulsado por los Planes de Desarrollo, que introducen nuevas dinámicas en todos los órdenes de la producción y el consumo.

SASTRES Y
MODISTAS

Década de 1940

Hasta las mejoras de la industria en los 60, modistas y sastres siguieron siendo la primera opción para obtener una confección de calidad y a la moda. La elaboración de cada prenda requiere procesos de prueba individualizada para adaptar los patrones y las “glasillas” o toiles que cada taller guarda con celo. En el Museo, se conserva parte del mobiliario y otros elementos de dos importantes casas madrileñas, la sastrería González y el taller de costura Modas Thamar, que reproducía modelos de Balenciaga, Elio Berhanyer o Christian Dior.

EN MALETA DE MANO

Las virtudes de España como destino turístico empiezan a ser objeto de atención para revistas de moda como Vogue y Harper’s Bazaar a principios de los 50. La promoción internacional del país se convierte en una prioridad a medida que crece el número de visitantes, que introducen nuevas costumbres en sus reducidos equipajes.

CAMPO Y PLAYA

La moda sport, pensada para vestir en entornos vacacionales y adecuarse a las nuevas prácticas deportivas, aparece incluso entre las colecciones de las casas de costura bajo el epígrafe de “campo y playa”. El auge de las actividades en contacto con la naturaleza propicia una rápida evolución de este tipo de indumentaria, especialmente susceptible de incorporar innovaciones tecnológicas como las nuevas fibras artificiales. Para cubrir la creciente demanda, se desarrolla una incipiente industria con marcas enfocadas a estos ámbitos, como Meyba, mientras surgen diseñadores especializados en moda de baño, caso de la valenciana Dolores Cortés, creadora en los años 50 del primer bañador con elásticos.

UNIFORMES DE ALTA COSTURA

1957–1972

Viajar en avión es un símbolo de estatus social y económico que se refleja en el cuidado tratamiento de la imagen por parte de las compañías aéreas. Siguiendo la estrategia de Air France, Iberia cuenta con modistas de renombre para reformar los uniformes de su personal de vuelo. Pedro Rodríguez es el primero en romper con la estética militarizada que imperó hasta los años 50. Le siguen Pertegaz y Berhanyer, cuyos diseños para los uniformes de 1968 y 1972, respectivamente, constituyen sendos hitos de la moda española

UN NUEVO LOOK

BIENVENIDO MR. MARSHALL

A finales de los años 40 llegó a España el primer préstamo oficial americano. Una década después, en 1959, la visita del presidente Eisenhower escenificaba el definitivo acercamiento entre ambos países y, por tanto, la reincorporación de España al bloque occidental. El cambio de situación promueve una reestructuración del régimen, que deja paso a un gobierno tecnócrata que introduce reformas trascendentales. Los Planes de Desarrollo se ponen en marcha y logran impulsar un crecimiento económico que transforma el país. El sector textil, concentrado en Cataluña, es uno de los primeros en recoger los frutos de los planes estatales y experimenta una gran expansión, si bien persiste la dependencia de las políticas proteccionistas. Estas crean un mercado interior fuerte, que crece en paralelo a la aportación del turismo y de los emigrantes que abandonan en masa el país, ahora hacia países europeos.

BALENCIAGA, ARTE Y OFICIO

1895 – 1972

El exotismo español está de moda en París cuando Balenciaga empieza su etapa francesa, pero el vasco aporta una gravedad desconocida. Sus cuidadas colecciones, armonizadas cromáticamente con paletas arraigadas en el barroco español, van desarrollando un lenguaje austero, no exento de dramatismo. A su precisión como sastre y modista, que le llevó a exigir la perfección en cada prenda, se une la asimilación de la cultura que lo rodea. Como los tejidos, las distintas influencias se someten a un concepto que responde a una estética, a un criterio de funcionalidad y a una ética del vestir.

VESTIR DE CINE

1940 – 1960

Coincidiendo con los años dorados de la alta costura, el crecimiento de la industria del cine español potencia una especialidad como el diseño de vestuario. Manuel Comba, que sigue la estela de su padre, Juan Comba, como especialista en ambientaciones y vestuario de carácter histórico, destaca en este género en boga en España en los años 40 y 50. También grandes modistas de primera fila, como Pedro Rodríguez, presentan sus últimas colecciones en películas de ambientación contemporánea o “reinventan” las modas pasadas, en ocasiones a solicitud de las estrellas protagonistas.

… Y VESTIR DE CINE

1950 – 1954

 

Los modelos propuestos por el cine de Hollywood, que abre una ventana a la cultura internacional, influyen en las costumbres de los españoles. Una primera prueba es la popularización de la rebeca, una sencilla prenda que deja de llamarse cárdigan tras el estreno de la película de Hitchcock en 1942. Jacques Fath y Elsa Schiaparelli son algunos de los nombres de la primera línea de la alta costura francesa que colaboran en producciones cinematográficas en estos años, conscientes del potencial del séptimo arte para dirigir el gusto del público.

EL SALÓN DE ALTA COSTURA

1957 – 1967

La costura perfeccionó sus estrategias siguiendo la estela marcada por las casas de la Cooperativa. La apariencia y la organización de los salones es crucial para mantener la fidelidad de la clientela. La exclusividad y la atención personalizada, con modelos profesionales disponibles a tiempo completo para presentar las prendas, elevan la experiencia del juego de la moda a un grado místico. Las piezas en vitrina pertenecieron a la misma persona, que acudía a Madrid desde Granada para vestirse en los talleres de Pertegaz, Flora Villarreal y la boutique Rango.

Vestido negro en tafetán de algodón y gasa, con bordado de pequeñas flores. Escote palabra de honor y sobre los hombros un pico fruncido y fijado en tres puntos al escote. La falda, larga al tobillo, continúa con un abundante fruncido de gasa con un volante en el bajo; varias faldas y cancanes la dan volumen en el interior.

Balenciaga, gran maestro de la Alta Costura española, durante toda su carrera manifestó predilección por los tejidos suntuosos y con peso, confeccionándolos con asombrosa maestría y virtuosismo.

HISTORIA DE LA PIEZA

El vestido pasa a formar parte de las colecciones del Museo del Traje en 2004 gracias a una donación. Su propietaria había ido recopilando durante más de 20 años una importante colección de prendas de indumentaria y complementos, a través de su tienda de antigüedades en el Rastro de Madrid, en algunos casos procedentes a su vez de importantes familias madrileñas. De esta colección nos donó dos modelos, este, y otro vestido de Isaura y Rosario. En un primer momento se pensó que la pieza pudiera corresponder a un diseño de Dior.

Desde 2008 hasta  2014 se muestra en la exposición permanente del Museo del Traje en la vitrina 46 sobre Alta Costura Española.

Formó parte de la exposición “El arte de Balenciaga. Colección del Museo del Traje”, celebrada entre 2014 y 2015 en el Cristobal Balenciaga Museoa de Guetaria.

Tras ese préstamo, vuelve a la exposición permanente, en concreto a la vitrina 43 sobre Balenciaga hasta  julio de 2018, en que se consideró que era necesario el descanso de la pieza tras largo tiempo expuesta.

INVENTARIO: MTCE093535

VESTIDO

CRISTÓBAL BALENCIAGA

Ca.— 1948

0%

    VESTIDO

    CRISTÓBAL BALENCIAGA

    Ca.— 1948

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      Vestido negro en tafetán de algodón y gasa, con bordado de pequeñas flores. Escote palabra de honor y sobre los hombros un pico fruncido y fijado en tres puntos al escote. La falda, larga al tobillo, continúa con un abundante fruncido de gasa con un volante en el bajo; varias faldas y cancanes la dan volumen en el interior.

      Balenciaga, gran maestro de la Alta Costura española, durante toda su carrera manifestó predilección por los tejidos suntuosos y con peso, confeccionándolos con asombrosa maestría y virtuosismo.

      HISTORIA DE LA PIEZA

      El vestido pasa a formar parte de las colecciones del Museo del Traje en 2004 gracias a una donación. Su propietaria había ido recopilando durante más de 20 años una importante colección de prendas de indumentaria y complementos, a través de su tienda de antigüedades en el Rastro de Madrid, en algunos casos procedentes a su vez de importantes familias madrileñas. De esta colección nos donó dos modelos, este, y otro vestido de Isaura y Rosario. En un primer momento se pensó que la pieza pudiera corresponder a un diseño de Dior.

      Desde 2008 hasta  2014 se muestra en la exposición permanente del Museo del Traje en la vitrina 46 sobre Alta Costura Española.

      Formó parte de la exposición “El arte de Balenciaga. Colección del Museo del Traje”, celebrada entre 2014 y 2015 en el Cristobal Balenciaga Museoa de Guetaria.

      Tras ese préstamo, vuelve a la exposición permanente, en concreto a la vitrina 43 sobre Balenciaga hasta  julio de 2018, en que se consideró que era necesario el descanso de la pieza tras largo tiempo expuesta.

      INVENTARIO: MTCE093535

      VESTIDO DE

      JACQUES HEIM

      –1940

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        Uno de los grandes innovadores de la industria francesa, no tanto como creador sino como empresario y visionario, fue Jacques Heim (1899-1967), conocido sobre todo por haber diseñado un precedente del bikini con su bañador de dos piezas Atome, una idea de los años 30 que relanzaría en 1946, coincidiendo con el famoso bikini de Louis Réard. Más allá de la atribución del invento, la visión de Heim coincidió con la de Patou, Chanel y otros creadores que exploraron la vía de la elegancia deportiva. Heim había comenzado su carrera en la peletería de sus padres, donde creó un departamento de costura y llegó a colaborar en los años 20 con Sonia Delaunay. En los 30 funda su propia casa de costura y da inicio a una concepción del negocio que apuesta por la difusión más amplia frente al elitismo que caracteriza a la alta moda europea. A tal fin, en 1936 lanza una línea joven, Heim Jeune Filles, antecedente del prêt-à-porter de marca en Europa que en España comercializaría la boutique de Asunción Bastida.

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        Esta tendencia, con la que se abre al segmento juvenil del mercado, continúa con Heim Actualité, línea comercial que inaugura en 1950. Fue un creador fundamental que también inventó el bañador de dos piezas en 1932, antes de que el mundo estuviera preparado para el bikini, e introductor de una moda democrática en Francia que en ocasiones le enfrentó al statu quo de la alta costura, si bien sus criterios acabaron por imponerse en consonancia con la evolución que experimentaba la moda. Entre 1958 y 1962 preside la Cámara Sindical de la Costura de París, apostando siempre por un sentido comercial de la moda que le valió la confrontación con la mayoría de sus colegas, defensores de la exclusividad.

        Este vestido es un perfecto ejemplo de la utilización de la estética militar en la década de los 40, influencia que llega en esos años previos a la II Guerra Mundial. Un austero tejido de lana sirve para confeccionar un brillante diseño que remite a los uniformes de las enfermeras. Heim juega con la diagonal para romper la sobriedad del conjunto, y se sirve de la aparente funcionalidad de ciertos elementos (los cierres falsos) para introducir una nota decorativa. Ya a finales de los años 30, la tendencia más decorativa de la moda se simplifica dando lugar a la estructura angulosa que tiene este vestido. La falda a la rodilla, estrecha, no sólo da el aspecto de seriedad que requieren los tiempos de guerra sino que es del todo funcional. El cuerpo traduce las chaquetas de hombres al mundo femenino: los hombros acolchados, las mangas estrechas y los cierres con trabillas son referencias a la indumentaria militar.

        HISTORIA DE LA PIEZA

        El vestido pasa a formar parte de las colecciones del Museo del Traje en 2006 gracias a la adquisición que hizo el Ministerio de Cultura adquirió para el Museo del Traje, en el año 2006, la colección de moda del siglo XX reunida por Enrico Quinto y Paolo Tinarelli.

        Se trata de una colección compuesta por más de 880 conjuntos de indumentaria que, por la calidad y variedad de sus piezas, podría formar en sí misma un museo de la moda. Desde vestidos del mítico Paul Poiret hasta trajes de Victor & Rolf; conjuntos de finales del XIX hasta 2002; vestidos decoradísimos de los años 20; exponentes del New Look de los 50; moda pop de los 70 y todos los excesos de los 80 y 90 están representados en la colección. Maestros consagrados de la moda como Balenciaga, Madame Gres y Pertegaz, junto a autores de la alta costura como Valentino, Saint Laurent, Christian Dior, Versace o Westwood. Todo un elenco de diseñadores que muestran el abanico de las tendencias en el vestir del último siglo.

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        En la exposición permanente del museo se pueden ver otras piezas procedentes de esta colección romana con firmas de Poiret, Lanvin, Fath, Balenciaga o Versacce,

        En 2009 se expuso por primera vez en la exposición temporal “100% S. XX. Moda internacional del Siglo XX” en el Museo del Traje. Tras una temporada de descanso se incluyó en el discurso de la Exposición Permanente del Museo desde 2013 hasta 2018. En primer lugar en la vitrina 38 y seguidamente rotó a la vitrina “Años 40, la década de la austeridad” dentro del Área “La moda renovada”.

        Fue modelo del mes en 2014: “Vestido, 1940. Jacques Heim. Modelo del mes, junio de 2014”, por María Azcona Antón. Publicación en la que se puede consultar más información sobre el contexto de esta pieza.

         

        Inventario: MTCE102825

        GLOSARIO 

        ALTA COSTURA / HAUTE COUTURE

        El término Haute Couture es un marchamo de creación francesa con una larga historia que se remonta al siglo XIX y se relaciona directamente con la legitimación de la modistería como un campo artístico autónomo. En 1868, impulsada por Charles F. Worth y otros modistas parisinos de primera línea, se crea la Chambre Syndicale de la Couture, germen de la agrupación que hoy sigue presentando al selecto grupo de casas que representan la elite de la moda internacional. Tras la II Guerra Mundial, en el mismo 1945, la regulación de la cámara y el uso del término Haute Couture se vuelven más estrictos, y el marchamo se protege legalmente para evitar su uso indebido. En cualquier caso, los conceptos de couturier y haute couture arraigan en España y la etiqueta alta costura se aplica de forma genérica a cualquier firma de modistería con cierto nivel. En 1940, para tratar de paliar ese uso indiscriminado, se crea la Cooperativa de la Alta Costura Española, a imitación de la Cámara francesa y con la misma idea de formar un grupo de élite diferenciado que rigiese las tendencias de moda femenina en España. En la práctica, la Cooperativa logró formar una primera línea de modistas que alcanzaron cierta repercusión internacional, pero sin llegar a regular los criterios por los que se podía formar parte del grupo, ni establecer un sistema de protección sobre el marchamo. De ahí el uso extendido del término en castellano para aludir a cualquier producción de alta moda de carácter artesanal.

        MODELAJE / PATRONAJE

        A mediados del siglo XX la costura a medida vive su último momento de esplendor, mientras los nuevos métodos de producción en serie empiezan a plantar una seria competencia. La costura francesa desarrolló fuertemente la técnica del moulage (draping en inglés, modelaje en castellano), consistente en patronar directamente sobre el maniquí de costura o la propia modelo, que debe resistir largas sesiones de trabajo. La prueba directa del tejido sobre el cuerpo permite ir ajustando cortes y volúmenes, que se van fijando con alfileres. Esta técnica requiere habilidad y pericia, pero permite un manejo más libre de las formas y fue por tanto considerada como la propia de los verdaderos creadores de moda. Por su parte, el patronaje es la representación de cada pieza de una prenda en dos dimensiones para su posterior transformación, por lo general en una plantilla de papel cuyo fin es ser replicada múltiples veces. El patronaje exige una visión analítica de la prenda, y su complejidad técnica favoreció la difusión de métodos específicos, caso del sistema Martí, con el que han aprendido varias generaciones de “delineantes” de la moda.

        TOILE

        La toile, también llamada glasilla en algunas zonas de España, es el prototipo de una prenda realizado en un tejido provisional. La palabra toile procede del francés y significa lona o lienzo, pero lo que en el taller se conoce como toile no es el tejido en sí, sino el patrón que se forma sobre él (también la glasilla es un tipo de tejido, y en inglés el término aplicado es muslin, esto es, muselina). La toile se realiza normalmente en lo que llamamos retor. Sobre esta tela se traza el patrón inicial y con él se realizan las primeras pruebas sobre el cuerpo hasta que el diseño se ajusta a la perfección al cuerpo al que se destina. En las toiles se corta, se marca, se cose y se descose sin preocupación, y permite realizar correcciones hasta dar con el resultado óptimo. Es, por tanto, una herramienta aplicada solo a la confección de vestidos a medida, previamente diseñados y patronados, y, por lo general, salvo para prendas asimétricas, solo es necesario tener la toile de la mitad prenda.

        NEW LOOK / STYLING

        Uno de los lugares comunes más recurrentes de la moda es la aparición del “Nuevo Look” de Christian Dior en 1947, una etiqueta acuñada por la entonces todo poderosa editora Carmel Snow, que dio alas así al existoso lanzamiento de la marca financiada por Marcel Boussac. El New Look se caracterizó en esencia por la recuperación de una línea artificiosa en el vestido femenino, con acusados juegos de volumen, un talle y un busto exageradamente marcados y una línea de hombros muy suavizada. Esta tendencia, anticipada a finales de los 30 por creadores como Balenciaga, se impuso en la moda internacional, dando carpetazo a las sofisticadas siluetas de las décadas precedentes. El gusto por el decorativismo excesivo, contrario a la tendencia funcionalista impulsada desde los años 20, encuentra un paralelo claro en el campo del diseño industrial. Desde la década de los 30, con el norteamericano Raymond Loewy como principal referente, la filosofía del Styling, como luego el New Look, adquiere gran difusión con el objetivo por parte de las empresas de producir bienes más atractivos para el consumidor. En oposición directa al funcionalismo, el Styling se preocupa fundamentalmente por la superficie del objeto, por su aspecto exterior, sin que su forma tenga que guardar relación alguna con la función del mismo. La premisa es crear formas deseables: para ellas un Dior con amplio vuelo, para ellos un Impala con alerones prominentes. Esta tendencia se mantuvo vigente hasta los años 60, cuando, de nuevo en paralelo al discurso de la moda, las nuevas teorías  cambian la orientación del diseño, anteponiendo la función social al mero esteticismo propugnado por el Styling.

        FIGURÍN

        El término tiene varias acepciones según el ámbito en el que se utiliza:

        Modelo, dibujo, prototipo o boceto de un diseño que se va a confeccionar.  Es el inicio de un proceso creativo para la elaboración de una prenda en los trajes y adornos de moda.

        Dibujo o modelo pequeño de cada uno de los trajes del vestuario de un determinado espectáculo, según los concibe y diseña el figurinista.

        Nombre que recibieron en España las primeras revistas de moda y sus ilustraciones. En la actualidad esta acepción está cayendo en desuso susitutuido por el de “revista de moda”.

        Dibujo o ilustración de prendas de indumentaria y complementos de moda, en ocasiones utilizada para publicidad.

        MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - MÚSICA - 

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        DISFRUTA

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        BIBLIOGRAFÍA

        DE LA ALPARGATA AL SEISCIENTOS

        Una telaraña de relatos que retratan con ironía y humor la cultura popular durante los años del franquismo, en una España en la que conviven el botijo y la Coca-Cola, los colmados y el sereno con la llegada del seiscientos o las primeras escaleras mecánicas en Galerías Preciados.

        LA EDAD DE ORO DE LA ALTA COSTURA

        El periodista Javier Cuartas, tras años de investigación, aborda la historia de los fundadores de las dos grandes empresas de grandes almacenes en España en el siglo XX: Galerías Preciados y El Corte Inglés. Un libro del que sus dos primeras ediciones nunca llegaron a las librerías y cuyas vicisitudes lo han convertido en un mito.

        TEXTILTECA

        LA DICTADURA

        DE LA ALTA COSTURA

        Píldoras del Museo del Traje

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        Museo del Traje. CIPE Av. Juan de Herrera, 2 (28040) Madrid
        Metro: Ciudad Universitaria (línea 6) Moncloa (líneas 3 y 6)
        Teléfono: 91 550 47 00

        © Ministerio de Cultura y Deporte – Gobierno de España